Una estrella se enredó en tu pelo
como una daga
callada
te abrió como una res para extraer
la raíz del dolor
y la esperanza.
Una estrella se clavó en tus ojos
multicolores
multiraciales
hasta dejarte dos cuencas vacías
y ciegas lágrimas
blancas.
Una estrella asaltó tu pecho
quemó tus manos
truncó tus pasos
te arrancó el alma
de cuajo.
Ahora deambulas en las tinieblas
convulsas
entre el amasijo de los cuerpos despojados
se estremece enloquecido tu sudario.
Tu imagen me persigue en el surco de la sangre
bajo las estrellas que se apagan
te tambaleas como un golem desvencijado
Cristo de estrellas
dagas y espadas
blancas.
MATER
AMANTÍSIMA
¿Vendrá la lluvia para lavarlo todo?
¿Quedará la tierra limpia y sin señal?
¿Apenas unas tumbas recordando
la carnicera saña
de la historia?
¿Las bibliotecas hinchadas de nombres?
¿Vendrá el sol a curar las heridas?
¿A madurar los frutos?
¿Es estéril este árbol?
¿Tienen hijos los tangos?
¿Vendrás a descubrirnos como somos?
¿Lo querrás?
Hijos de la Inquisición
hijos
de tu terror y tu codicia
de tus miedos
dementes
hijos de todas las guerras:
¿aprenderemos a hacer el amor?
¿Qué herencia maquiavélica heredamos?
¿Qué ley extraña nos condena a ser violados o
a violar a nuestros verdugos y a nuestras
víctimas?
¿Qué atavismo nos condena a destrozarnos?
¿Nos enseñarás a desmatarnos?
¿Otra ambición que el oro?
¿Otra?
¿Vendrás a descubrirnos como somos?
¿Sangre?
¿Estiércol?
¿Carne tibia bastarda de tu carne?
¿Vendrás un día con los brazos abiertos?
¿Con los brazos desnudos?
¿Sin cruces?
¿Sin banderas?
¿Sin espadas?
¿Vendrás un día solamente a querernos?
¿Solamente?
IMPOTENCIA
¿Y qué hago yo con mi poesía?
Díme:
¿despertarás del sueño?
¿cantará tu guitarra?
¿Y qué hago yo con mi poesía?
¿Maldecir a la muerte y a la vida?
¿Convocarte y llorarte?
¿Desangrarme?
¿Y qué hago yo con mi poesía?
Estás muerto.
No
hago
nada.
MARCELO
Ven.
Vamos a sembrar sueños por toda Buenos Aires.
Mientras despega el cometa
de tus ojos
déjame creer un instante
que aún estás aquí abajo
conmigo.
Vení Marcelo.
Lejos de las bombas
lejos
de las astillas de tu casa
y de tus huesos.
Lejos del horror
y del vacío.
Vuelve a ese lugar en el que un día
fuimos.
Vení Marcelo.
Hablemos otra vez
de amor y penas.
Aquí está tu guitarra:
nuestras canciones nos esperan.
Dejemos dormir a la revolución:
está enferma y revienta
Marcelo
después de habernos reventado.
Ven.
Hablemos de nuestros amantes traicionados.
Mejor aún
hablemos
de sus traiciones.
Nosotros
estábamos más allá
de todo eso.
Ven Marcelo.
Ven.
...Déjame creer un instante
que aún estás aquí abajo
conmigo.
Ven.
Buscaremos tesoros entre las telarañas.
La lluvia será de oro bajo los cielos malvas.
Ven.
Construiremos castillos en las alcantarillas
y todo será hermoso
verás
sonarán las trompetas y saldremos
heraldos
a buscar el príncipe y a buscar la princesa
que querrán querernos
para siempre jamás.
Marcelo:
mira allí.
Se abre en el horizonte como una perla salvaje
nuestra isla.
¿Recuerdas?
Ese sitio en el que seríamos
eternamente libres
y felices.
Ven.
Sembraremos de sueños los surcos de la vida.
Déjame creer un instante
que aún existe esa isla
y el futuro es posible.
Ven Marcelo.
Ven.
Déjame llorar tus veinte años segados
tus veinte años
y la eternidad que nos robaron.
Déjame llorar por el tiempo que vendrá
huérfano de vos
desamigado
déjame llorar por el jamás aprendido
sobre el boquete infinito de tu ausencia
cierta
como imposible es el olvido.
Ven Marcelo.
Sembraremos de sueños los surcos de la vida.
Ven.
...Déjame creer un instante
que aún estás aquí abajo
conmigo.
I
¿Duele el pasado?
¿Transpira?
¿Se asoma entre las rendijas de los años
allí donde creías
que todo estaba
cerrado con siete llaves,
blindado?
¿Hierve el pasado?
¿Despierta la serpiente
del letargo?
¿Duermen los sueños durante casi
treinta años?
¿Pueden negarse el duelo a muerte
con el Hado?
¿Caen
espadachines desvaídos
de sangre enflaquecida?
No toques el pasado.
Esos adolescentes que bajaron
radiantes del Olimpo
hace casi treinta años...
no los despiertes:
podrías lastimarlos.
JUDÍA ERRANTE
Yo iré a matar la Buenos Aires celeste
el recuerdo
el sueño
la nostalgia.
Hipnotizada
atravesaré mi Vía Crucis
cuenta atrás
hasta tocar las tumbas que aún me esperan
en esa ciudad donde hoy seré extranjera
donde nadie me reconocerá
donde nadie dice ya
mi nombre.
Sobre un papel en blanco
en un viejo café cuyas sillas conozco
encontraré el camino hacia mi alumbramiento
el instante obscuro en que fue concebido
mi exilio.
No sé cuántas horas pasarán
desgranando los años
de la ausencia.
Sola en esa ciudad
que fue la mía para luego ser
el amputado miembro de mi cuerpo
comprenderé que más allá de la distancia
el tiempo hizo lo suyo
inexorable.
Soy este muñón que incansable dialoga
con los muertos
soy este árbol que sobrevivió a la tala
y en vano busca sus raíces.
Soy esta libra de carne
condenada a volar:
allí donde nací
soy extranjera.
CAROLINA
En Buenos Aires está naciendo el día
de furias desatadas.
En Buenos Aires enlutecido nace el día
amordazado
amortajado.
En Buenos Aires
mi ciudad y la tuya
no sé con qué coraje el sol se asoma
a las ventanas desoladas.
En Buenos Aires
no puedo imaginarme Carolina
el alba sin tu risa
las calles sin tus pasos.
En Buenos aires
en mi patria toda
en mi país están matando el día.
En Buenos Aires
la que nunca duerme
tus ojos se cierran ya sobre el espanto
mientras las sombras devoran tu cuerpo
apagando tu canto.
Y yo te veo
muchachita querida
aferrada fieramente a la vida
defendiendo con tus manos inquietas
tu sencillo coraje
y tu ternura.
En Buenos Aires está naciendo el día
desertado de pájaros.
En el silencio roto por el peso
de tanta vida
robada
el llanto de tu hijo
te reclama.
Ven a mi lado
no llores
ojos claros
tu hijo te llama
cantemos para él.
NEGRO
IN
MEMORIAM
Volveré a esas calles
deambularé por ellas
con la esperanza arrastrada a mis pies
como una piedra.
Ha de existir el parque.
Los parques no se mueven.
Permanecen
en el mismo sitio
como un faro
siempre.
Reconoceré el portal
de tu casa.
Adivinaré el piso.
Recordaré la letra
de tu puerta.
El timbre perforará los tímpanos
del tiempo.
Tu madre se frotará los ojos.
-Han pasado
casi treinta años.-
Tu madre buscará en la memoria
hasta encontrarme.
Entonces
cuando nos abracemos abrazando tu sombra
sabré que todo
ha pasado.
Como esta noche en que la niebla avanza
como un incendio imparable
devorando el mundo
rampa
sobre la ausencia de tu lápida.
Con las cenizas de mi vida quemada
puedo escribir las últimas palabras.
Todo ha pasado.
No quedó
casi
nada.
LA ECUACIÓN DEL FUTURO
Ahora que la esperanza abre las puertas
ahora que los huesos aparecen
y buscan otros huesos
como amantes
desesperados de abrazar el tiempo
ahora que las lágrimas
han hallado su cauce
ahora que la tierra en su regazo
acuna ya a sus hijos
ahora que el antiguo rito
puede ser consumado
ahora que los muertos pueden
descansar lo que queda
de su carne
ahora que la hiel se desprende del llanto
ahora que la esperanza abre las puertas
sobre un surco empapado
de justicia
el futuro es una ecuación posible
ahora que la tierra
cubre por fin tus huesos
ahora que las rosas
cubren por fin la tierra
ahora que sabemos
donde velar tu sueño.